jueves, 17 de julio de 2014

Post Mortem


El detective se mantiene apoyado en la pared, como dejado caer sobre ella. Las manos en el bolsillo y la camisa arrugada y por fuera del pantalón. Está cansado. Ambos lo están, después de tantas horas de declaración repitiendo la misma y sorprendente versión de lo ocurrido. El aire de aquella pequeña salita comienza a estar muy cargado y huele mal, como a putrefacción. 
Está seguro de lo que dice. Y al oír la pregunta de nuevo, el detenido, cuya palidez a estas alturas de la noche nadie negaría que es un sudario, hace un mohín de desprecio. Que duden de su historia siendo como es el único testigo ocular de los hechos le parece hasta ofensivo.  
Tras un par de segundos de puesta en escena, el agente se incorpora con parsimonia. Y con forzada dejadez, con una laxitud hiriente y provocativa, se acerca por el costado de ese hombre que se diría le observa sin un hálito de fuerza. Yo no tengo ni pizca de prisa. Le murmura con chulería al oído. Así que, o me cuenta la verdad de una puta vez, o le juro que de aquí no nos vamos hasta Navidad.
Y el declarante, con el rostro lívido y ojeroso como alguien sin riego, se mece lentamente sus cabellos, percibe la sequedad de su boca y lanza un suspiro que quizá anuncia una llantina.
Repasemos los hechos por última vez. Dice el policía, utilizando los dedos para contar.
Uno. Usted asegura que fue el marido quien la mató. No es así. El detenido asiente.
Dos. Y asegura también que vio como después de estrangularla, el marido, arrepentido, se acercaba hasta ese parque cercano y se ahorcaba de la rama de un árbol. El detenido asiente de nuevo.
Y tres. Una hora más tarde usted se ha presentado aquí para confesar ser el autor de la muerte de esa mujer, su propia esposa. Cierto. Y el detenido vuelve a asentir.
El policía se agita nervioso. Como se supone que también le sucederá al lector, algo hay en la historia que no le termina de encajar.

jueves, 12 de junio de 2014

Acromatismo 2014


No hay más colores que el gris. No hay amaneceres de rojos deslumbrantes, ni tardes azuladas de plácido sosiego en las que descansar echando la vista atrás después de una jornada en el trabajo. Ya nadie me regala corbatas estridentes que ponerme.
Grises son las paredes de la casa de empeño donde voy enterrando mi esperanza centímetro a centímetro. Son grises mis canas y mis pupilas, las caricias que no recibo, los deseos que ya no cubro. Lo son también las colas de la beneficencia, en las que las sombras que a estas alturas ya ha dejado la debacle nos alineamos temblorosas y avergonzadas frente a una olla humeante y rancia. Y los rincones en los que me escondo, los bancos de los parques que cada noche usurpo y el pretil de los puentes a los que a veces me asomo.
Juro que era gris el sobre con membrete que contenía la carta del despido y el timbre del papel de la sentencia en la que Marisa me decía adiós. Es gris la mirada de mi pequeña Irene, tan inocente, tan sin poder entender que su padre solo pueda verla durante un par de horas, un viernes sí y otro no, bajo la atenta custodia de una funcionaria joven y apática, vestida de traje y chaqueta siempre del mismo color.


* Seguimos el #glóbulosversos World Tour. 
Puedes encontrar tu ejemplar en Talentura.

jueves, 15 de mayo de 2014

Aurora, o no

Aurora comienza asegurando que no se acuerda de nada, pero no tarda en dejarse llevar por mi entusiasmo. Así que al instante lo inundo todo de infancia. De nostalgia. Hablo de aquellos baños estivales en el recodo del río y de cómo don Paco, el párroco, se dormía en mitad de los oficios si la noche antes se había pasado con el coñac. Le pregunto si se acuerda de lo bruto que era Fermín, el mayor de la Conce, que hasta se atrevía a masticar el rabo de las lagartijas. O de el Simón, el tonto, y de cómo nos burlábamos del pobre porque gustaba llevar la pernera izquierda por la rodilla. Se ríe. Reímos. También rememoro la muerte de Iván, para la Virgen de agosto, el día en que estrenó carné de conducir. Noto un incómodo silencio por su parte al tratar el asunto. Aprovecho para pedir una segunda cerveza.
Le confieso que siempre me gustó más que Irene y que, aunque lo niegue, sé que ella lo sabe porque mi hermana me contó tiempo después que se lo había chivado. Aunque reparo en su desconcierto, me atrevo a acariciarle la palma de la mano y le hablo de aquellos primeros besos que alguna vez todos nos dimos en la Cueva del Moro. Te acuerdas del nuestro, le pregunto sonriente. Y sin dejar que conteste, advirtiéndola azorada, evoco divertido aquellas tardes lluviosas de otoño en el salón parroquial cuando jugábamos a las películas. Tú solo querías hacer de Lana Turner en Los Tres Mosqueteros, y cuando te preguntábamos por esa cabezonería, te limitabas a decir con teatral afectación, que es que eras un poco pécora. Te acuerdas, Aurora. Comento a carcajada limpia.
La tarde ennegrece. Ella se vuelve nerviosa hacia el ventanal del café, parece ver a alguien y me dice que la esperan. Nos levantamos. Insisto en invitarle pero ella asegura que lo suyo ya está pagado. Para despedirnos la cojo por los hombros y la beso en la mejilla celebrando este casual encuentro. Ella solo se deja hacer. Habrá que repetirlo, digo yo, esperando quizá que nos demos los teléfonos, pero ella solo asiente con gesto amable y algo de prisa. Es tan bella. Cambiada, está muy cambiada, sí, pero sigue tan bella. 
Abre la puerta del local mientras yo me entretengo pagando mis consumiciones. Desde la barra escucho con el rabillo del ojo como el chico que la abraza le pregunta quién soy, y como ella, restando importancia, le contesta que no tiene ni idea, que no haga caso, que solo soy un tipo raro. Y se acerca un dedo a su sien. Advierto como él me mira mal.

Mañana viernes 16, #Glóbulosversos se presenta en Valencia.
El próximo viernes 23, #Glóbulosversos se presenta en Barcelona.

jueves, 10 de abril de 2014

Inverso

A mi padre

Francisco, escúcheme. Présteme un poco de atención que le he de decir algo importante. Y le coge la mano en un gesto compasivo, con el que intenta a su vez captar la atención del anciano.
Y el hombre de ojos verdes,... 

Mañana, viernes 11, 'Glóbulos versos' se presenta en Benicàssim

miércoles, 19 de marzo de 2014

Dejando atrás La Mancha

A la entrada norte de Cervera del Llano, hay un pequeño huerto de girasoles con las hojas apergaminadas, que en este otoño tan cálido le confieren al entorno un tono tostado de lo más acogedor. Hay justo encima del sembrado una... 

Y este sábado 22/03/04, presentamos en Madrid.

jueves, 20 de febrero de 2014

La emancipación

En la tele han dicho que en Canadá, que en un laboratorio de Canadá, han descubierto unas pastillas que evitan que te sientas solo. Mi novia está segura de haber oído la noticia, así, de pasada.
Eso es imposible, Charo... 


* Y a la vuelta de la esquina, "Glóbulos Versos", con Talentura Libros.

jueves, 23 de enero de 2014

Mis razones

Cierto que tuve que esforzarme mucho para descubrir en él siquiera un solo motivo que me evitara ceder a la repulsa y acabar odiándole. Porque por mucha condescendencia que uno ponga, resulta imposible obviar su tosquedad o sus cóleras, o soslayar su falta de hombría o su debilidad por el alcohol. O perdonar -y mucho menos olvidar- no solo la... 

* Y en marzo, nuevo libro. Con Talentura

jueves, 19 de diciembre de 2013

El último tren

Me gustaría que pudierais visualizarlo. Está tendido boca arriba, la cabeza, a la altura de la nuca, apoyada en el frío y duro metal y la espalda soportando en cada uno de sus centímetros de superficie, el incómodo recibimiento de los guijarros.
No hace frío.


* Relato incluido en la antología "De antología: La logia del microrrelato", de Editorial Talentura

jueves, 21 de noviembre de 2013

Esquirlas de explorador

La cama deshecha, un fregadero que rebosa desidia y ropa sucia por todas partes. 
Que en esta casa él ya no hace nada es un hecho, y además ayer por fin se dio cuenta de que era hora de partir. Fue a eso de las 22:40. 
Quiero una cabaña en... 

*Versión del relato incluido en "De Antología, la logia del micorrelato", de Talentura Libros

jueves, 17 de octubre de 2013

Vendimia

El cielo amaga esa cerrazón tan propia del final del verano, tan de playas desiertas, tan de ánimos hueros. Así que el salón, expuesto a través de un par de ventanas, permanece... 


jueves, 5 de septiembre de 2013

Señor Presidente

Hoy ya hemos follado tres veces y aún no ha anochecido. Ayer fueron dos, y otras tantas el lunes. Desde la conversación que mantuvimos está desatado. Regresa del... 

jueves, 8 de agosto de 2013

El amante léxico

Me gustan. Soy muy enamoradizo, es cierto, pero es que ya digo que me gustan tanto como para no poder pasar un solo día sin disfrutar de la compañía de, al menos, alguna de ellas. 
Yo diría que son increíbles, cada una a su manera. Hay unas, por ejemplo, que... 


jueves, 18 de julio de 2013

Mala sombra

He venido -siguió refiriéndole al policía- tolerando su compañía, como se acepta la imposición natural de las cosas; como el frío en invierno o los dolores de un parto. Era una...  


Tras el Bartleby de Melville.

jueves, 13 de junio de 2013

Amor de mentirijillas


Cuando Roger Rabbit salió del cabaret en el que cantaba Jéssica, ya de mañana y con el sol firme en su sitio, el cielo era de un evidente cartón piedra, pastel y hermoso. Un cielo Warner, de un azul ideal, bajo el que... 

jueves, 16 de mayo de 2013

La prueba del laberinto


No eran círculos concéntricos. Eso es lo que pensé al inicio, antes de percatarme de que cuanto más andaba más me iba alejando del punto al que debía dirigirme. Sobre un fondo verde encontrarás un nombre escrito en letras doradas. Pronúncialo en voz alta. Ese era el objetivo, según...