jueves, 10 de abril de 2014

Inverso

A mi padre

Francisco, escúcheme. Présteme un poco de atención que le he de decir algo importante. Y le coge la mano en un gesto compasivo, con el que intenta a su vez captar la atención del anciano.
Y el hombre de ojos verdes, mayor, aunque no tanto, ladea la cabeza solo un segundo persiguiendo el tacto en su mano, pero regresa al instante a fijar la mirada en la ventana, por la que se cuela una tarde grisácea y ventosa de lo más primaveral.
Verá. Continúa hablando con cierta gravedad. Lamento decirle que su esposa y sus dos hijos -y aquí, el hombre de la bata, flanqueado por un par de chicas jóvenes que visten como él, hace una conmovedora pausa antes de continuar- han fallecido por culpa del Alzheimer. Los tres a la vez. Una gran pérdida, Francisco. Lo siento. Y vuelve a callar de forma pudorosa, aunque también un tanto teatral.
Se cuela imparable la tarde por la ventana. Sobre el mar, que no queda demasiado lejos de este edificio ajardinado, parece restañar la cola de un relámpago.
Creo que no ha entendido nada, dice el hombre de la bata blanca mirando a las dos jóvenes. ¿Lo ha entendido, Francisco? Pregunta ahora alzando la voz. Luego le acaricia cariñoso la mejilla, se levanta de donde estaba sentado y junto a sus dos acompañantes abandona la habitación. 
Y el anciano sigue a lo suyo, como despistado, con esa mirada tan verde perdida, más o menos, en el punto por donde un momento antes acaba de desaparecer lo que pareció ser un rayo.

Mañana, viernes 11, 'Glóbulos versos' se presenta en Benicàssim

miércoles, 19 de marzo de 2014

Dejando atrás La Mancha

A la entrada norte de Cervera del Llano, hay un pequeño huerto de girasoles con las hojas apergaminadas, que en este otoño tan cálido le confieren al entorno un tono tostado de lo más acogedor. Hay justo encima del sembrado una pequeña loma coronada por dos pinos majestuosos, de grandes ramas y un verde tupido, separados entre ellos por apenas unos metros. Los dos árboles parecen en verdad enamorados cogidos de las manos, de lo armoniosa que resulta su estampa en paralelo allí en lo alto.
A su paso por el pueblo, la carretera se inclina levemente a la derecha. Ha sido al aminorar la marcha para tomar la curva cuando, en un vaivén del vehículo, Helena parece despertarse. Desde que salieron de Madrid permanece dormida, o más bien refugiada tras sus párpados, para no tener que enfrentarse a la necesidad de decirle a Rafa que, tras las sospechas provocadas por aquellos intempestivos mensajes en el móvil de unos días atrás, ágilmente disimulados por él con la excusa del trabajo, anoche, durante la cena con Lidia y Paco le llegó la confirmación de sus temores, pues las miradas que durante toda la velada se dispensaron su amiga y su novio, aquellos requiebros tan propios de quienes ocultan sus ganas y sus secretos, fueron un todo lo suficiente revelador como para que no tardara en advertir la evidencia de la traición.
Pero Helena no llega a abrir los ojos. En su lugar se acurruca un poco más y escora su carita a la ventana. El sol le da ahora en la frente, quizá templándole el ánimo y apaciguando esos miedos que desde ayer le corroen cada vez que piensa cómo y cuándo decirle a Rafa que todo ha terminado. Él, ajeno a ese inmediato final que quizá se precipite en cuanto lleguen a casa, conduce sereno y feliz, dedicándole a su novia complacidas miradas de satisfacción y posando de vez en cuando la mano en su rodilla en un gesto mezcla de cariño y ejercicio de posesión. Un atormentado Morrisey suena en este momento en el reproductor. 
A la salida de la tranquila población castellana, cuya disposición urbanística, partida en dos por la vieja Nacional, es desigual a uno y otro lado de la calzada, el paisaje ya solo es de un ocre hermoso pero abandonado. De vez en cuando, en la inmensidad de aquellas amarillas heredades, se advierte alguna que otra encina solitaria, que no hace más que confirmar la aridez del paraje.

Y este sábado 22/03/04, presentamos en Madrid.

jueves, 20 de febrero de 2014

La emancipación

En la tele han dicho que en Canadá, que en un laboratorio de Canadá, han descubierto unas pastillas que evitan que te sientas solo. Mi novia está segura de haber oído la noticia, así, de pasada.
Eso es imposible, Charo. Le digo yo entre incrédulo y preocupado. Que te juro que lo dijeron, cariño. Es más, incluso dijeron que han sacado el producto en pastillas y en aerosol, por si tienes problemas de estómago. Me contesta ella con un punto de euforia sospechoso.
Llevo dos semanas que no vivo. Apenas duermo. La veo rara, como inquieta y mucho menos atenta conmigo, lo que me tiene en verdad preocupado. No estarás pensando en pedir las pastillas esas. Le pregunto nervioso. Que sabes que yo te quiero a rabiar, princesa mía, y que conmigo no te vas a sentir nunca sola. Le digo casi en un balbuceo. Ay, no seas tonto. Sonríe ella, me acaricia y me rehuye poco convincente. Y luego se despide de mí diciendo que no la entretenga porque tiene que ir al centro a hacer unos recados para su madre. Pero al rato veo a su hermana Isabel y, disimulando mi desazón, le pregunto si ha visto a Charo y me dice que sí, que la ha visto casi a la carrera y que le ha dicho que tenía prisa, pues tenía que ir a Correos porque anda esperando un envío.


* Y a la vuelta de la esquina, "Glóbulos Versos", con Talentura Libros.

jueves, 23 de enero de 2014

Mis razones

Cierto que tuve que esforzarme mucho para descubrir en él siquiera un solo motivo que me evitara ceder a la repulsa y acabar odiándole. Porque por mucha condescendencia que uno ponga, resulta imposible obviar su tosquedad o sus cóleras, o soslayar su falta de hombría o su debilidad por el alcohol. O perdonar -y mucho menos olvidar- no solo la... 

* Y en marzo, nuevo libro. Con Talentura

jueves, 19 de diciembre de 2013

El último tren

Me gustaría que pudierais visualizarlo. Está tendido boca arriba, la cabeza, a la altura de la nuca, apoyada en el frío y duro metal y la espalda soportando en cada uno de sus centímetros de superficie, el incómodo recibimiento de los guijarros.
No hace frío.


* Relato incluido en la antología "De antología: La logia del microrrelato", de Editorial Talentura

jueves, 21 de noviembre de 2013

Esquirlas de explorador

La cama deshecha, un fregadero que rebosa desidia y ropa sucia por todas partes. 
Que en esta casa él ya no hace nada es un hecho, y además ayer por fin se dio cuenta de que era hora de partir. Fue a eso de las 22:40. 
Quiero una cabaña en... 

*Versión del relato incluido en "De Antología, la logia del micorrelato", de Talentura Libros

jueves, 17 de octubre de 2013

Vendimia

El cielo amaga esa cerrazón tan propia del final del verano, tan de playas desiertas, tan de ánimos hueros. Así que el salón, expuesto a través de un par de ventanas, permanece... 


jueves, 5 de septiembre de 2013

Señor Presidente

Hoy ya hemos follado tres veces y aún no ha anochecido. Ayer fueron dos, y otras tantas el lunes. Desde la conversación que mantuvimos está desatado. Regresa del... 

jueves, 8 de agosto de 2013

El amante léxico

Me gustan. Soy muy enamoradizo, es cierto, pero es que ya digo que me gustan tanto como para no poder pasar un solo día sin disfrutar de la compañía de, al menos, alguna de ellas. 
Yo diría que son increíbles, cada una a su manera. Hay unas, por ejemplo, que... 


jueves, 18 de julio de 2013

Mala sombra

He venido -siguió refiriéndole al policía- tolerando su compañía, como se acepta la imposición natural de las cosas; como el frío en invierno o los dolores de un parto. Era una...  


Tras el Bartleby de Melville.

jueves, 13 de junio de 2013

Amor de mentirijillas


Cuando Roger Rabbit salió del cabaret en el que cantaba Jéssica, ya de mañana y con el sol firme en su sitio, el cielo era de un evidente cartón piedra, pastel y hermoso. Un cielo Warner, de un azul ideal, bajo el que... 

jueves, 16 de mayo de 2013

La prueba del laberinto


No eran círculos concéntricos. Eso es lo que pensé al inicio, antes de percatarme de que cuanto más andaba más me iba alejando del punto al que debía dirigirme. Sobre un fondo verde encontrarás un nombre escrito en letras doradas. Pronúncialo en voz alta. Ese era el objetivo, según... 


jueves, 11 de abril de 2013

Un día de suerte

La vida se le escapa en forma de mañana bulliciosa. Y de colores.
Ha de ser negro, se dice. Y apoyado en el alféizar de un negocio en traspaso, acera de por medio, ve como por la calle circulan vehículos rojos, blancos o azules. Ahora... 


jueves, 14 de marzo de 2013

Tiempo futuro


Comenzó a temblar, justo en el instante en el que cerró la nota con un adiós lacónico y aislado. Fue al darse cuenta de que tras el punto final ya no quedaba pretexto que le atase al presente, ni... 

jueves, 14 de febrero de 2013

En el principio de los tiempos


Aunque últimamente se hablen poco, no más que algún que otro gruñido reminiscencia de tiempos más bárbaros, se siguen queriendo. En tanto amanece, tendidos ambos en el lecho de paja que hicieron en el fondo de aquella oquedad y tapados con...