jueves, 16 de mayo de 2013

La prueba del laberinto


No eran círculos concéntricos. Eso es lo que pensé al inicio, antes de percatarme de que cuanto más andaba más me iba alejando del punto al que debía dirigirme. Sobre un fondo verde encontrarás un nombre escrito en letras doradas. Pronúncialo en voz alta. Ese era el objetivo, según la nota que encontré en mi mano al despertar, algo mareado, en medio de aquel océano siniestro. Fue un amargo amanecer; todo me daba vueltas, olía a algo sintético y, para colmo, estaba aquel incesante e insoportable ruido que me volvía loco.
Lo primero que hice fue subirme sobre el peralte del camino -afilado como cuchilla de afeitar- y alzar la vista para ver si me orientaba. No fue sencillo mantener el equilibrio siquiera un par de segundos, porque además aquel asfalto oscilaba inestable. A pesar de ello, a no demasiada distancia atiné a ver una planicie del color que indicaba la nota -verde, verde esperanza- y hacía allí traté de dirigirme cuando me puse a caminar en busca de un resquicio, un pasillo que comunicara los anillos hasta ayudarme a alcanzar el centro. Caminé sin descanso, como digo, hasta que descubrí que a más distancia recorrida más me separaba de mi propósito.
Así que me detuve y me senté un instante en aquel bordillo cortante que parapetaba por ambos lados la estrecha senda por la que caminaba. Me tapé los oídos tratando de aislar mis ideas y me puse a pensar. Si no son círculos concéntricos -me dije-, lo que ocurre es que ando dentro de una espiral. Eso es, resolví emocionado. Estoy metido en una espiral y lo que he de hacer para salir de esta tortura no es más que, o bien caminar en sentido inverso, o bien atajar campo a través saltando murete tras murete en la dirección interesada. Y esto segundo es lo que hice, tras encaramarme para ubicarme de nuevo en el espacio. 
Teniendo en cuenta tanto la altura de aquellas aristas como su infinito número, a pesar de mi ánimo renovado es fácil entender el esfuerzo que me supuso la empresa. Fueron horas, muchas, las que anduve sometido a la fatiga y al ensordecedor sonido que todo lo envolvía, con lo que acabé con el alma y el cuerpo magullados. Me dolían las articulaciones, me estallaba la cabeza, me torcí un tobillo y me hice multitud de cortes en las manos, los muslos y las espinillas. Pero aun con todas las penalidades lo conseguí. Alcancé mi Arcadia al borde de la extenuación, sí, pero al final lo conseguí.
Fue justo al llegar, tras desplomarme sobre el manto verde y romper a llorar como un niño, cuando caí en la cuenta del repentino silencio. Aquel atronador sonido que durante tantas horas de camino me había atormentado, cesó de golpe dando paso a un ligero rumor -quizá mecánico y pautado- que de algún modo me recordó las olas del mar. Arrullado y ya más calmado me incorporé como pude, recobré el resuello y me decidí a buscar el mensaje cifrado para salir cuanto antes de aquel infierno. En caracteres dorados de un tamaño tan grande que tuve que ir descifrándolos de uno en uno, primero una B, después una e, la tercera una r y así hasta el final, compuse el misterioso nombre y resolví con ello el acertijo que me exigían para devolverme la libertad. Bertín Osborne, dije en voz alta.


jueves, 11 de abril de 2013

Un día de suerte

La vida se le escapa en forma de mañana bulliciosa. Y de colores.
Ha de ser negro, se dice. Y apoyado en el alféizar de un negocio en traspaso, acera de por medio, ve como por la calle circulan vehículos rojos, blancos o azules. Ahora también uno amarillo. Y otro de un verde manzana. Pero ninguno de aquel color que pretende.
Por firme que sea, su decisión ni le aparta del miedo ni le ausenta una última duda teñida de esperanza. Y si volviese a hablar con los del banco. Se pregunta en retórico silencio sabiendo que es inútil, que ya no hay vuelta atrás, que está decidido que haya de ser negro -como la muerte- el coche que se lo lleve por delante.
Y en esas anda cuando, en el momento en el que el corazón se le agita más desbocado -un tanto impaciente y un mucho cobarde-, de repente ve como calle abajo se aproxima un auto zaino. Así que se incorpora de un brinco, tensa los puños y determina irrumpir en la calzada de sopetón, sin darle tiempo al conductor para frenar o esquivarle. Será rápido. Masculla. Un golpe seco. Murmura buscando aplomo. Y luego recorre la distancia hasta el bordillo, se aposta tembloroso entre dos coches y entre sudores comienza a contar los segundos que restan para el fatal encuentro. A la de una, a la de dos, a la de...
Disculpe, caballero. Le dice un anciano enjuto, tocado con perilla, mientras le agarra por el hombro con firmeza. Pero ese taxi es mío. Yo lo he visto primero. Y al detenerse el vehículo, el viejo se sube en él, le sonríe y se despide cortés, llevándose la mano al ala del sombrero.


jueves, 14 de marzo de 2013

Tiempo futuro


Comenzó a temblar, justo en el instante en el que cerró la nota con un adiós lacónico y aislado. Fue al darse cuenta de que tras el punto final ya no quedaba pretexto que le atase al presente, ni excusa que le sirviera para dilatar su marcha. Aún así, en un gesto reticente, se asomó a la única ventana del escaso apartamento; un inmueble espartano, apenas un cubículo ralo y feo; y vio como la noche se abalanzaba inmensa sobre unas calles que corrían  asustadas para quedarse hueras antes de que las sirenas policiales enmudecieran por completo. El humo espeso y algo turquesa que exhalaban las chimeneas de las mil fábricas que gobiernan la ciudad, lo emborronaba todo hasta hacerlo espectral. Él pegó la cara al cristal, frunció la vista y miró lloroso por entre medias de la bruma soñando con verla venir. No lo consiguió. Luego se subió a la silla y se anudó la soga.
Cinco minutos más tarde Julia llegó turbada por la prisa y con el latido en un brinco. El toque de queda le había pillado en plena travesía obligándola a permanecer escondida por entre las ruinas hasta que las patrullas cesaran su inspección. Ese y no otro fue el motivo de su retraso.

jueves, 14 de febrero de 2013

En el principio de los tiempos


Aunque últimamente se hablen poco, no más que algún que otro gruñido reminiscencia de tiempos más bárbaros, se siguen queriendo. En tanto amanece, tendidos ambos en el lecho de paja que hicieron en el fondo de aquella oquedad y tapados con la tosca piel de un antílope, él observa con dulzura los enmarañados cabellos de su hembra, largos y atezados, tentado incluso de alargar la mano y acariciarlos para tratar de hacer las paces. Mientras, ella se hace la dormida lamentando la distancia que impide que sus pies descalzos se rocen con los de su hombre.
Hace frío.
Viven solos. Desde que decidieron abandonar al resto de la tribu no les ha ido demasiado bien. Más pendiente de sus pinturas y sus excentricidades -a veces le da por escrutar el cielo o por quedarse absorto con el movimiento de las aguas-, a él nunca se le ha dado bien del todo la caza lo que, amén de ser un verdadero problema para la subsistencia de la familia, resulta de un oprobio manifiesto frente a su mujer, que es la que en silencio se encarga del sustento de ambos, gracias a los pocos roedores que caza trampeando, o a las raíces y los frutos con las que hace caldos que a duras penas mitigan la sensación de hambre, tan aguda desde que se sabe embarazada.


jueves, 6 de diciembre de 2012

La víspera


Ahora soy de comer poco. Antes no, antes comía un montón. Me encantaban las gulas, por ejemplo. Y el cochinillo también. Pero desde que...


jueves, 1 de noviembre de 2012

A fuego lento

Tomate natural, unos taquitos de jamón, un puntito de clavo y todo a fuego lento. Ahora pela una cebolla para añadirla al sofrito, pone el agua hervir para la pasta y, sabiéndose... 


Y el viernes 23 de noviembre, la anaconda visitará Lleida.

jueves, 4 de octubre de 2012

A la desesperada

Lo que voy a contar ocurrió el pasado martes por la noche. El miércoles por la mañana fue cuando morí.
En todo este tiempo que hace que no te veo te habré follado unas cien veces. En todas las... 
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Mañana día 5, a las 20h, presentamos en Granada.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Mediación

Lo siento pero no quiero que me ocurra lo que le pasó a Atellier. No es el momento de ponerme histórico, lo sé, pero he de recordaros a las dos que a Atellier, Charles Marie Atellier, que fue un pensador francés de la época de Descartes y que incluso rivalizó con... 
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* Y el viernes 5 octubre, la anaconda viajará a Granada.

jueves, 21 de junio de 2012

Hooper, Edward

Se ha pasado media mañana sentado en el escalón de la entrada esperando verla llegar, con la vista fija en la calle principal de la urbanización, pero casi sin ver, de lo abstraído... 
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* Mañana día 22, a las 20h, presentación y firma en Carrefour Castellón.
* Viernes 29, a las 20h, presentación en Zaragoza, Librería El Pequeño Teatro de los Libros.

jueves, 24 de mayo de 2012

Palabras de amor

Abatido, derrengado en su habitual infortuna emocional, pincha uno de sus discos más tiernos y acude al refugio del papel y el bolígrafo. Solo quiere... 


. * Día 27 de mayo, de 10.30h a 14.30h, firma en la Feria del Libro de Madrid, caseta 72, Tres Rosas Amarillas.
* Día 8 de junio a las 20h, presentación en Barcelona, en la librería Pequod Llibres.
* Día 22 de junio a las 20h, firma en Carrefour Castellón. * Día 29 de junio a las 20h, presentación en Zaragoza, en la librería El pequeño Teatro de los Libros.
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jueves, 10 de mayo de 2012

¿Dónde estás, inspiración?

Para invocarla y que vuelva a mí, he creado un escenario desolador y, por tanto, entiendo que propicio. Un mundo apocalíptico y esquilmado en el que, por no quedar,...
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* Mañana, día 11 de mayo a las 19.30h, presentación en Valencia, en la Librería Bibliocafé.

* Día 27 de mayo, por la mañana, firma en la Feria del Libro de Madrid, caseta 72, Tres Rosas Amarillas.

* Día 8 de junio a las 20h, presentación en Barcelona, en la librería Pequod Llibres.

* Día 29 de junio a las 19.30h, presentación en Zaragoza, en la librería El pequeño Teatro de los Libros. .

Si os apetece, podéis leer la fantástica reseña que el escritor Juan Herrezuelo ha hecho del libro. Audio incluido.

jueves, 26 de abril de 2012

El viajero imaginario

Tardé mucho en decidirme a viajar. Hasta que sucedió lo pensé, lo imaginé al detalle, proyecté cada uno de los pasos que iba a dar y disfruté con cada uno de los jalones y...
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El 11 de mayo viajamos a Valencia. Sigue AQUÍ la actualidad del libro.

jueves, 12 de abril de 2012

Sol nocturno (Una historia de amor)

Es extraño. Murmulla entre espasmos dolorosos. La cortina del dormitorio se arremolina a merced del viento que se cuela por la ventana, abierta de par en par. La luz de la lamparilla de mesa apenas acaricia las paredes, creando sombras... .
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A la atención de G. A. Becker. .

jueves, 29 de marzo de 2012

Tarde de marzo

Adivino que es hermosa sólo por el sonido de sus tacones sobre el empedrado acuartelado de esta terraza. Efectivamente. Al levantar la vista y mirarla a través de mis gafas de sol, veo su elegante...
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Booktrailer de "La suave piel de la anaconda": . video .

Y el próximo viernes 30, La suave piel de la anaconda, se presenta en Castellón.

jueves, 15 de marzo de 2012

Cómplices

Ya de madrugada le ha visto al volante de su coche. Siempre desde una distancia prudencial, ha visto como se salía de la carretera comarcal y como tomaba la pista forestal que lleva al cerro ése al que los lugareños...
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A Juan Herrezuelo, escritor.
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