miércoles, 19 de marzo de 2014

Dejando atrás La Mancha

A la entrada norte de Cervera del Llano, hay un pequeño huerto de girasoles con las hojas apergaminadas, que en este otoño tan cálido le confieren al entorno un tono tostado de lo más acogedor. Hay justo encima del sembrado una... 

Y este sábado 22/03/04, presentamos en Madrid.

16 comentarios:

39escalones dijo...

Dichoso móvil...

Juanjo Montoliu dijo...

Algunas veces, no siempre, es posible situar un punto, un lugar o un instante, donde escenificar una ruptura. En un lugar de La Mancha, una mañana de otoño.

El Doctor dijo...

Joder,una road movie de secano con música en inglés. Para que después digan que la road movie solo puede pasar en EE.UU. Me ha gustado mucho este cuento, Raúl.

Rosa dijo...

Como si no quiere la cosa... Grande, Ariza, grande...

Besos desde el aire

Ro dijo...

Dejar La Mancha atrás y la mancha, la incertidumbre, ya certidumbre y el desasosiego que también ha mutado para convertirse en sosiego.

Esa es la virtud, a pesar del alma partida de Helena en este relato.

Besos, Ra, rey; que vaya muy bien en Madrid. Siento no poder estar en la presentación ni en el libro.

Anónimo dijo...

Jo!! me ha encantado. Lo he leído en plan, "chica de la curva", como si ese pueblo les hubiera supuesto un antes y un después.
Mucha suerte por Madrid y por el resto de España. A ver si te acercas por mi tierra. Jejejejeje


María

LaCuarent dijo...

Hay instantes que la claridad ilumina decisiones que la pereza posterga

Siempre un placer leer tus historias amigo, aunque la mayoría de las veces comentarlas me sea muy difícil desde la pequeñez de esta pantalla telefónica.

Besos

Uno dijo...

La calma que precede la tormenta, que en La Mancha suelen ser de aúpa. Estupendo.

Alís dijo...

Aridez fuera y dentro del coche. Qué terribles esos momentos en los que mientras uno se siente cándidamente seguro de todo, el otro (la otra en este caso) sabe que no tiene sentido estar ahí y que no volverá a estarlo. Son angustiantes esos momentos previos al fin en los que sólo uno sabe que es el fin.
Como siempre, encantada con tu texto. Haces que parezca que escribir es fácil, que fluye sólo, y sé que no es así.

Un abrazo

Anónimo dijo...

me gusta este micro. Conozco el paisaje y lo he visto todo perfectamente. La poesía de la realidad.

Besicos

abril en paris dijo...

Todo es más dulce mientras todo se posterga mientras dura la mentira, y los dos mienten..la vida es un viaje, a veces así de árido.

De nuevo un placer, Raúl.

Miguel dijo...

Todo lo previo para el final. El paisaje acompaña, la música, también.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Lo mismo he pensado yo...

Anónimo dijo...

Eres un genio....

Juan Herrezuelo dijo...

Las ramas de Rafa y de Helena no se alcanzan ya, o están a punto de desencontrarse: las de él han acariciado otras hojas y ceñido la corteza de otra cintura, y tras los árboles enamorados del principio se insinúa la soledad de encina que le aguarda.
(Esperemos a finales de septiembre, principios de octubre a la sombra de la Alhambra).

José Luis Martínez Clares dijo...

La suerte está echada y uno de los dos no lo sabe todavía. Me gustó muchísimo. Abrazos