jueves, 20 de febrero de 2014

La emancipación

En la tele han dicho que en Canadá, que en un laboratorio de Canadá, han descubierto unas pastillas que evitan que te sientas solo. Mi novia está segura de haber oído la noticia, así, de pasada.
Eso es imposible, Charo... 


* Y a la vuelta de la esquina, "Glóbulos Versos", con Talentura Libros.

19 comentarios:

Alís dijo...

No es buen augurio, no. En todo caso, si las pastillas funcionan y las comparte, quizá no haya mayor problema.
¿No han dicho el nombre de las pastillas?

Gracias por la sonrisa

Un abrazo

PD. Enhorabuena por "Glóbulos versos"

Ever Ballardo Martínez dijo...

Al menos se preocupa por dejarlo sufrir su ausencia sin ayuda...

39escalones dijo...

Igual le mandan un muñeco de látex...

En fin, uno de los males de nuestro tiempo es el manido recurso a las pastillas para problemas que no lo necesitan. Un mal nuestro propiamente, además.

Anónimo dijo...

Buenos días, Raúl.
Me ha encantado el relato. Detrás de ese humor que destila (que es raro en ti, jejejeje!!) hay un trasfondo muy, muy serio, que habla de la necesidad que tenemos de no quedarnos solo. El personaje del hombre resulta patético.
Me ha encantado.
Besos!!

María

Santi S. dijo...

Buenísimo. Punto.

ethan dijo...

Lo del aerosol por si tienes problemas estomacales es un detalle, jajaja. Me gusta el punto de humor en un relato con transfondo dramático.
Un abrazo

Laura Noestá dijo...

Le estaba siguiendo la pista a este relato desde ayer o antier que lo empecé a leer en mi Blogger, me tenías en un sinvivir por averiguar el final jejeje
Como siempre, GENIAL!!!

Estas pastillas no las necesito por ahora, las que requiero urgentemente son unas para adelgazar, por si se me presenta una oportunidad de oro en Barcelona...

Sonrío

José Luis Martínez Clares dijo...

Yo, por si acaso, nunca enciendo la tele. Abrazos

Lo dijo...

Quedarse a la espera, vislumbrando lo que pasará. La cobardía del ser humano. Que bien retratada, que punto de ironía maravillosa.
Un beso. Lo

Marta López (Claudia) dijo...

¡Qué débil el pobre hombre!
Un gusto leerte Raúl, como siempre.
Besos españoles.

Juanjo Montoliu dijo...

Yo, de él, se las hubiera regalado. Por San Valentín, por ejemplo.

Juan Herrezuelo dijo...

Apuesto a que en el prospecto señalan, aunque sea con letra muy muy pequeña, que está contraindicado para los que creen a pies juntillas lo que escuchan en la tele.

Lo Siento por Interrumpir dijo...

Creo que en aerosol es mejor, como que abraza más, ¿no?

Ruth Barcala dijo...

:)

Uno dijo...

Necesitar a alguien puede enganchar, quén sabe con qué terribles consecuencias. Esa novia es lista. De las que convienen.
Un saludo

Ximens dijo...

Un relato que me produce inquietud, malestar, no llegar a saber exactamente lo que pasa ni va a pasar, con lo cotilla que soy. Claro, que es esta ocasión el autor ha tenido el detalle de ponernos un título que lo aclara todo. Pobre hombre, las pastillas serán para él. En las lecturas sucesivas voy apreciando tu arte, ese narrador en primera que hace que yo solo capte su punto de vista, y claro, disfruto. Un abrazo, amigo.

Maria Coca dijo...

Interesante posibilidad. ¡Quién sabe! Lo mismo ella quiere compartir las pastillas con él...

Qué bueno y original, como siempre.

Un abrazo.

Elena Casero dijo...

Hacía tiempo que no pasaba por aquí, bien lo sabes. Ahora me leeré todo lo que pueda para recuperar lo atrasado. Sigue convenciéndome ese arte tuyo del relato.

Muchos besos

Miguel dijo...

Un relato tan inquietante como revelador. Y es que a los fármacos y a sus sucedáneos a veces se les da más confianza que a la propia y natural pasión.
Buen relato, Raúl.

Un abrazo.