jueves, 10 de abril de 2014

Inverso

A mi padre

Francisco, escúcheme. Présteme un poco de atención que le he de decir algo importante. Y le coge la mano en un gesto compasivo, con el que intenta a su vez captar la atención del anciano.
Y el hombre de ojos verdes,... 

Mañana, viernes 11, 'Glóbulos versos' se presenta en Benicàssim

23 comentarios:

Marta López (Claudia) dijo...

Esos rayos fugaces de memoria que a veces discurren por sus neuronas, también perdidas.
Es tierno y triste Raúl, y también cercano a esa situación. Como siempre, haces que con tus palabras las historias sean un poco nuestras. Un beso

Pepa Mas Gisbert dijo...

A veces no recordar es una liberación.

Ro dijo...

El latigazo eléctrico subraya muy bien la comunicación de esas nuevas ausencias. Y sí, es una cuestión de punto de vista, el enfermo lo va perdiendo todo de vista, se le difumina como si se alejara en barca de una isla.

Anónimo dijo...

¡¡Brutal!!

JC

Ximens dijo...

Raúl, muy emotivo tu relato, por ahora tengo la fortuna de que esa enfermedad no haya rondado por mis familiares.
Respecto al relato hay algo que me llama la atención, y que conociéndote no puede ser. No es creíble esa muerte de la esposa y los hijos "a la vez". Esto me hace releer hasta encontrar un "qué me quiere contar". Veo muy logrado todo lo referente a Francisco, ese mirar por la ventana, sentir el tacto en la piel, el impacto del rayo, ese "estar ido". No me cuadra lo del médico. Creo que el título "inverso" me lleva a pensar que la escena no es real, que es meterse en un interlocutor inexistente para hacernos ver que efectivamente, el Alzheimer se ha llevado a la esposa y los hijos, no físicamente, sí de la mente de Francisco. Espero haber captado tu mensaje. Un abrazo. (nada que ver este relato con los de Elefantiasis, eh?)

Francisco Machuca dijo...

Es un cuento conmovedor y sobre todo para los que sabemos por el trago que estás pasando,amigo mío. Hay que pasarlo para saber realmente lo que es. En cuando uno se dice más que nunca que somos memoria y que además es también cómo recordamos. La naturaleza es demasiado cruel, siempre en cambio permanente siempre ella,también, desmemoriada.

Un fuerte abrazo

Santi S. dijo...

Me ha parecido durísimo, uno de esos relatos que te desnudan las costuras.
Entiendo a tu comentarista anterior, cuando dice que ha tenido que leer dos veces para encontrar la lectura correcta, pero yo creo que sí que he entendido la paradoja.
Nadie nunca suele ponerse en la piel del enfermo, en lo que le sucede a él con respecto a todo lo que le rodea ¿Que se muere en su mente? ¿Sus recuerdos? ¿Sus seres queridos? Y eso creo que es lo que has hecho de forma magistral.
Abrazos.

Santi.

LA ZARZAMORA dijo...

Un besazo enorme, Raúl.
Y para lo que necesites, ya sabes.
En tu creación literaria, te deseo lo mejor, como siempre.
Para lo demás, ya sabes que nos queda pendiente qué, ése aquél... café.
Y sé que sabes, que de hacerme un guiño, puedes contar conmigo, por todo lo compartido.
Cuídate.

Miguel Sanfeliu dijo...

Impactante relato, Raúl. Muy duro y muy real, para todos, para el enfermo el primero, que es el que está perdiendo a sus seres queridos. Me llegó fuerte. Un abrazo, amigo.

vicente dijo...

No quiero ser imaginativo acá donde escribo mi comentario, sin embargo cada vez que leo tus entradas me quedo algo perdido y no porque no he entendido el mensaje sino porque me provocan un incordio que sí no entiendo. Las más de las veces quedo sin comentar. Resumiendo, creo que no tienes miedo a escribir (porque muchos lo tienen) y porque existe, tal vez, un dolor que vive en tí.
Y por supuesto no debes exponer.
Recibe mi aprecio.

Rosa dijo...

Tan real y tan emotivo como lo cuentas...

Un abrazo y beso enormes, desde el aire

José Luis Martínez Clares dijo...

Espectacular definición de una enfermedad que nos deja sin palabras. Abrazos

abril en paris dijo...

Con razón se habla del dardo de la palabra. Las tuyas siempre son así, como dardos y nos dejas hechos polvo.. conmovidos.

Un abrazo y mucho ánimo amigo Raúl

Juanjo Montoliu dijo...

Gran relato, planteado de forma muy imaginativa, el negativo de lo que pasa. Y sin embargo, tienen un punto común, el estado de mente en blanco que se tiene, tanto en el shock que describes como en muchas de las fases de esta muerte tan lenta.

Un abrazo.

Miguel dijo...

Has narrado perfectamente el momento del no ser, el momento en el que la vida pasa sin advertirla, pero al final hay un rayo de esperanza...

Un abrazo.

Camy dijo...

Cuando planeo semejante situación, normalmente, me dicen que es el estado perfecto del no sufrimiento. No lo tengo tan claro. Al ser tan verde la mirada quizá los demás se pierden en su color y no captan la sombra de tristeza.
Raúl, quería felicitarte por tu último libro, naturalmente lo leeré. Te felicito por el post.
Un beso

Elena Casero dijo...

A pesar de lo duro, por real, contiene mucha ternura. Triste ver cómo los demás se van desfigurando de la memoria.

Un abrazo muy grande

ethan dijo...

Creo que hemos pasado por la misma dolorosa experiencia. Así que recibe un fuerte abrazo.

Uno dijo...

Qué enfermedad cruel. Quizá el anciano de los ojos verdes no la tiene pero ya no le caben mas penas.
Estupendo

Marcos Callau dijo...

Un relato estupendo Raúl. Esa mirada del anciano contienen todas las palabras que no sabe, no puede o no quiere decir. Abrazos.

Anónimo dijo...

Por dónde anda la mente del "enfermo"?
Tal vez, ese no estar ahí, le otorgue ese destello de felicidad que se consigue , cuando no hay apego, no hay por qué, ni por quién sufrir.....La naturaleza es muy sabia. Somos, los "de afuera"quienes sufrimos por el que "padece" esta enfermedad.....Dejar ir, soltar.
Excelente !

Juan Herrezuelo dijo...

Llego como ese rayo que durante un instante ilumina la memoria del enfermo para resaltar unos nombres donde ya desapareció el recuerdo de quienes los poseen, perdido yo también, ya ves, pero disfrutando de golpe de ese arte de la breve orfebrería narrativa que tan bien ejecutas: llenas de caricias, gestos, sentimientos, voces, espacios físicos, caracteres diferenciados lo que no parece posible que pueda contener tanto... De glóbulo a glóbulo y te leo, aunque tarde, porque es puro placer.

Alís dijo...

No sé si algún día lograremos resolver el misterio de qué pasa por esas mentes aquejadas de alzheimer. Nos queda el consuelo de creer que al menos no resienten, librándose así del miedo, o de alguno de ellos.

Conmovedor texto, Raúl

Un abrazo