jueves, 3 de noviembre de 2011

La vieja casa del pueblo

Todo comenzó hará un mes, cuando descubrí un ligero desconche en una de las paredes del salón. Una pequeña calva en la pintura que tan solo reflejaba la edad de la edificación, el desgaste por...

50 comentarios:

Josep dijo...

La casa del padre.

Soberbio, Raúl.

Un abrazo.

40añera dijo...

A veces el alma se esconde donde menos te lo esperas

Estupendo, como siempre.
Un beso

Lo Siento por Interrumpir dijo...

Me gusta cómo describes la reciedumbre del padre sin mencionarle apenas.

flower dijo...

Conexión total.

¡Perfecto!

¿Quieres venir a dar un curso de narrativa a mi pueblo?

Muaaaaaaaaaaaa,

Ave Mundi Luminar dijo...

Genial Raul (para variar).


..Y para completar la escena coincide que hoy ha fallecido de forma absolutamente imprevista alguien con quien tenía pendiente volver a compartir algo de tiempo....de nuevo, como siempre, la ficticia solided de lo material y lo inmaterial llama a la puerta de la consciencia...todo es cambio... un buen día, de pronto, la urgencia y después el fin, para volver a empezar de forma diferente.

plared dijo...

Simplemente, romper cadenas con lo establecido y resurgir. O eso cree entender este lector...Saludos

MarySandel dijo...

Magnifico Raúl, un verdadero placer pasar a saludarte.

La casa y el padre se derrumban al unisono, como latidos de un mismo corazón.

El final de algo, es siempre el comienzo de algo más...

Un abrazo
Mary

Rebeca dijo...

siempre fui de la teoria de que las cosas conservan parte de la escencia de sus dueños. Y en este caso gran metafora. Muy bueno Raul.

Juanjo dijo...

He conocido a muchos cabezones en este mundo, pero no hasta el punto de querer llevarse la razón al otro mundo. O la casa.

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Los padres son las más de las veces los duros y grises de la familia, otro estupendo ratito.

Araceli Esteves dijo...

Genial, claro que sí. Nos pensamos que tan solo son casas, paredes...
Creó que en ese "después fueron la cocina" tocaría un "después fue la cocina"
Igual no, estoy medio dormida, pero revísalo.
Besos

39escalones dijo...

Muy Usher...
El dormitorio, a fuerza de ser conyugal, obviamente va camino de la ruina...
Casas que se parecen a sus dueños...

Tesa dijo...

Me gusta el texto, estamos hechos de nuestras cosas y los lugares que habitamos.

Beatriz dijo...

Había tanta vida guardada entre aquellas viejas paredes de aquél que la habitó, de ese padre y con él de tantos momentos compartidos. Y esa casa, deshabitada del alma de su dueño, vacía de las voces que la inundaron, presintió el Adiós y se derrumbó como se derrumbe el corazón de un hijo cuando llega ese Adiós Definitivo .

Hermosísimo relato, como todos los tuyos.

Un abrazo

Santi S. dijo...

¡¡soberbio!!
Muy bien reflejada esa relación amor/odio -y sus consecuencias- que a veces rige las relaciones padre e hijos.

Rosa dijo...

Inquietante conexión entre el padre y la casa. Muy buen relato Raúl.

Besos desde el aire

Anónimo dijo...

Me ha encantado su sencillez. Es tierno y emotivo, Raúl. Muy buen relato.
Buen jueves!!!

María

Oscilaciones dijo...

Hay vidas agrietadas como casas viejas.
Saludos elefantiasicos...

Uno dijo...

Curiosamente, sin tu estupenda prosa, yo recuerdo esta semana a mi madre en mi blog. No deja de sorprenderme como nos marcan los padres.

manuespada dijo...

En este micro el personaje es la casa, me ha parecido escuchar cómo respiraba.

Francisco Machuca dijo...

Dejamos la casa de nuestros padres, luego, a veces, la casa de nuestro primer matrimonio, y siempre experimentamos la misma pena, la de sentirse, de una vez por todas, huérfanos.La vida no admite retornos.

Irreverens dijo...

Esas señales... :)

Juan Herrezuelo dijo...

Me sumo plenamente a los elogios que me preceden: excelente ejercicio de personificación de una casa y excelente el parelelismo entre ésta y el padre. Al final, demasiado tarde para restaurar una o la relación con el otro.

Aldabra dijo...

Hilos invisibles que unen. Me lo creo. Biquiños,

Lansky dijo...

La casa como metáfora del cuerpo, sí, el mío necesita ya un contratista urgente

Reyes dijo...

Pues mejor así , porque de no haberse caído sería de inmediato una casa encantada y de mal rollo.
Qué bien lo cuentas.
besos

Miguel Baquero dijo...

Magnífico relato, Raúl. La idea es sencilla, pero igual por eso es un cuento grandísimo, por lo bien contado que está...

roberto dijo...

Hermoso relato, que te deja derrumbado...

iliamehoy dijo...

Intima conexión entre arquitectura y vida; fallas y cascotes el conjuro necesario para el desplome cercano.
Una sonrisa

mi nombre es alma dijo...

No toda casa es el hombre (o la mujer) que la habita, ni toda mujer (u hombre) encierra en su alma su casa, pero cuando se consigue, ha de ser extraordinario.

Mejor lo dice Benedetti:

ÉSTA ES MI CASA

No cabe duda. Esta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Esta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Esta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.

senses and nonsenses dijo...

sobre esta casa, la del padre, se construye nuestros cimientos.
a mí me gusta volver siempre a la casa de los abuelos. allí tengo guardadas mis vigas.

un abrazo.

techocolatecafe dijo...

Esos hermanos ya no se van a pelear por la casa. Casi siempre el corazón de los que se van se queda dentro de las paredes y si las paredes escucharan...
Saludos

Francisco Ortiz dijo...

Amigo, esto es un pedazo de relato. Con sabor a clásico: en todos los buenos sentidos.
Sigo siendo un admirador tuyo, no te quepa duda. Así de claro.

Miguel dijo...

Parece que el alma de tu padre se manifestaba, estaba manifestándose en la estructura de la casa... ¡qué bonito el relato...!

Un abrazo.

Anónimo dijo...

¡¡CHAPEAU!!


JC

aina dijo...

Al final, vivía en el mismo corazón de su padre.

Marcos Callau dijo...

Aplausos Raúl. Me ha gustado mucho la descripción y ambientación de la casa-padre. Un abrazo, amigo.

zayi dijo...

Eso le llamo yo: "llevarse todo a la tumba" ( sonrío)

Muy buen relato, Raúl!

siempre haces maravillas con las letras.

Un beso.

Carme Carles dijo...

Muy acertado el paralelismo, la casa mal carácter y malas relaciones y el hombre la robustez de una viga y la fragilidad de un desconchado.
Y un final sin esperanza, todo se hunde.
Espléndido
Salut

Elena Casero dijo...

Me gusta. Sí, señor

Luzdeana (Diana H.) dijo...

Es curioso, pero en Buenos Aires ayer se derrumbó un viejo edificio entero y más de cien personas perdieron su hogar y sus pertenencias. No es una noticia frecuente.
Una preciosa metáfora, Raúl.
Un abrazo fuerte.

Alice vio la luna... dijo...

Al margen del sorprendente final de tu relato, puedo decir que las casas nos siguen en nuestras rupturas: se desmembran como sus habitantes. Una inquietante gotera ha invadido una pared de mi dormitorio y se ha cubierto de moho, las puertas de los armarios de la cocina se divorcian de las visagras que las sostienen, los azulejos de los baños se rompen dejando al descubierto el sobrio cemento y el ladrillo que antaño ocultaban... todo colapsa con nosotros.

Anónimo dijo...

Lo esencial es invisible a los ojos.....
Tas ese "derrumbe".....Sigue estando.

Deigar dijo...

Una conexión entre la casa y el padre. Las cosas suelen conectarse de una formar alarmante y aterradora.

Me ha encantado, como todo lo que leo de ti.

campoazul dijo...

Desde luego quedó muy claro que era la casa del padre. Y se ve que siempre tuvo muy unido a ella que se la llevo con el...

Besitos.

Maria Coca dijo...

Qué buena simbiosis. Al principio, me ha recordado al relato de Cortázar: La casa tomada.

Fenomenal.

Besoss

Blanca dijo...

Me siento identificada con lo que significa el alma de una casa, difusa, en este caso, por haber perdido el corazón en ella.

Snif y maravilloso..

Fiebre dijo...

Cuando no "conectamos", no conectamos. Y todo se contagia de manera perniciosa de ese alma que no nos proporciona tranquilidad.

Buenísimo desasosiego me has proporcionado durante unos minutos.

Antonio de Castro dijo...

Precsiosas e inquietantes metaforas, este relato y el anterior. Cuando aquello que nos atormenta se encarna en algo corporeo, es para echarse a temblar...

La Zarzamora dijo...

Siempre me han fascinado esos desconches en la pared y lo que arrastran como relatos.
El que se me quedó grabado de por vida fue el de Tiempo de silencio...
Hay retornos que no tienen sentido.
Y pasos que nunca nos llevarán a ninguna parte.
Besos, Raúl.