jueves, 19 de diciembre de 2013

El último tren

Me gustaría que pudierais visualizarlo. Está tendido boca arriba, la cabeza, a la altura de la nuca, apoyada en el frío y duro metal y la espalda soportando en cada uno de sus centímetros de superficie, el incómodo recibimiento de los guijarros.
No hace frío.


* Relato incluido en la antología "De antología: La logia del microrrelato", de Editorial Talentura

15 comentarios:

Vicente dijo...

Me has hecho sentir un escalofrío.

Tesa dijo...

Ays...
vamos a acabar todos como traviesas.

39escalones dijo...

Pues si su intención es pasaportarse, y como su pueblo quede cerca del ferrocarril Zaragoza-Valencia, ya puede esperar sentado. Perdón, echado. Le da tiempo de sobras a que su móvil quede hecho una antigualla...

Laura Noestá dijo...

Que me pise un tren sería la última forma de suicidarme que escogería; de hecho, con sólo leerte sentí miedo...

Lo de la llamada no lo entendí, pero si era para despedirse de alguien, me parece una putada de su parte hacerle oír a esa persona ese trágico momento que él escogió para morir.

Este es uno de esos relatos que te quedan dando vueltas. GENIAL!!!

Sonrío

Marcos Callau dijo...

"La noche grita silenciosa" Me quedo con esta frase. Y está muy bien el microrrelato. Enhorabuena por tu participación en esa Antología. Abrazos.

Anónimo dijo...

Jo!, me ha encantado. He sentido un escalofrío intenso al imaginrme a ese ser tan desgraciado.
Genial.
Felices fiestas!!

María

Uno dijo...

WOW.Redondo. Me ha dejado helado.

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

La sinceridad total y brutal con uno mismo puede llevar a uno a querer echarse un sueñecito en la vía, hay cosas que sólo a las estrellas podemos contar, un abrazo.

ÁFRICA dijo...


Hola Raúl,
Felices días me quedo con "La noche grita silencio"
Un beso fuerte

Miguel dijo...

Precioso e inquietante relato. En la noche todo es posible...

Un abrazo y felices fiestas.

Alís dijo...

Impresionante. Terribles esos momentos previos, en los que peor que lo que apenas podemos ver de sus actos es lo que no podemos adivinar en su mente.
Muy bueno.

Un abrazo

Juan Herrezuelo dijo...

El último tren coincide con una última y misteriosa llamada de teléfono, las estrellas de arriba con la menuda luz de la pantalla aquí abajo, iluminando un rostro en la oscuridad; el temblor de los raíles con esa lágrima deslizante. Estoy leyendo Ana Karenina estos días, figúrate. Un abrazo.

Miguel Angel Algarra dijo...

Terrible. Hermoso.
Un abrazo.

Julia dijo...

No deja de ser una opción más de la persona que es libre para elegir!...

Raúl sigues escribiendo como sólo tú sabes hacerlo, yo encantada de volver y leerte.
Un abrazo!

Maria Coca dijo...

Se me había pasado este breve relato inmenso en sensaciones. Hasta he escuchado el grito de la noche silenciosa. Maravilloso texto.

Feliz Año nuevo, compañero de letras. Te deseo lo mejor de lo que desees.

Besos.