jueves, 14 de marzo de 2013

Tiempo futuro


Comenzó a temblar, justo en el instante en el que cerró la nota con un adiós lacónico y aislado. Fue al darse cuenta de que tras el punto final ya no quedaba pretexto que le atase al presente, ni... 

23 comentarios:

39escalones dijo...

También el tipo podía haber esperado un poco; un toque de queda no es como perder el autobús... La desesperación es una cosa muy mala, bloquea el raciocinio.
Me ha gustado especialmente la conexión entre el interior del protagonista y la desolación, la incertidumbre y las dudas del entorno.

Anónimo dijo...

Como siempre, un relato excelente que ya te leí el otro día en el concurso.
Ese sometimiento del personaje principal a su entorno, esa dictadura industrial que no deja espacio para el amor, es, efectivamente, muy orwelliana.

JC

Lansky dijo...

Está muy bien. Y hay que dejar como estén los relatos de los demás, pero yo le daría una vuelta de tuerca más: él era sordo y no oyó el toque de queda; o mejor, aún, ella llegaba con otra soga para ahorcarse también...

Antonio de Castro dijo...

Tiempo futuro o tiempo sin futuro. Me parece redonda (y desoladora)la forma en que ese entorno tan bien esbozado sirve de caja de resonancia a una relación que se desvanece. Más que en Orwell, me ha hecho pensar en una ciudad sitiada o sacudida por un conflicto bélico, como aquella que recreó Bergman para su película "El silencio".

Rosa dijo...

Ufff es lo que tiene la impaciencia y esperar respuesta a lo que imagino un ultimatum.

Besos desde el aire

Rubén Rojas Yedra dijo...

¿Qué tal, Raúl?

Me parece un cuento con mucho empaque, sólido, a pesar de que el final puede adivinarse.

Solo un apunte: en mi opinión sobran adjetivos, y alguno parece que se lo pilla a destiempo. No sé, no acaban de encajarse algunas frases por culpa de los adjetivos. Solo eso.

Saludos

Anónimo dijo...

Es romántico, un Romeo y Julieta apocalíptico industrial.
Me ha gustado mucho esa expresión "apenas un cubículo ralo y feo"... Me ha encantado!!
Besitos.

María.

Santi S. dijo...

Es el relato que has colgado en ENTC, aunque creo que modificado. Aquí ha adquirido algo más de cuerpo.
Un relato en el que se palpa el frío.
Con respecto a la necesidad que tienen algunos de que se les sorprenda en la última línea de un micro, chico, yo nunca la he entendido.

Rubén Rojas Yedra dijo...

Hola, Santi S.

Cuando dices "algunos" supongo que te refieres a mi comentario de "el final puede adivinarse". En general, opino como tú que no hay necesidad de final sorpresa ni epifánico. Por "puede adivinarse" quería decir que ya lo he leído en otra parte, en otras historias; me han venido ecos, simplemente. Te aseguro que mi visión de la literatura no es tan simple como la que me atribuyes.

Saludos cordiales.

Lo Siento por Interrumpir dijo...

Qué fácil imaginarse al tipo pegado al cristal, empañándolo. Y al otro lado una noche helada, el brillo de los baldosines de la calle tras haber llovido...

Deigar dijo...

Una espera que se ha vuelto costumbre. Un final débil, predecible.

Un abrazo.

Francisco Machuca dijo...

Puede ser una situación del pasado o de un futuro totalitario.Pero también puede ser un cuento del presente:el toque de queda es el cierre del centro comercial que por cierto suelen cerrar muy tarde.¿Ahorcarse por un breve tiempo de espera? Pues claro el miedo a la soledad, a ser a abandonado.

roberto dijo...

Ay, la impaciencia qué mala es...

Coño, que me tengo que ir.

Uno dijo...

AY el amor...

Irreverens dijo...

El hombre era todavía más impaciente que yo... Tomaré nota, por lo que pueda ser.
;)

Espíritu Destilado dijo...

La impaciencia suele adelantar los relojes de los desesperados. Son como esos tíos miopes que se ponen unos lentes para leer su propia receta.

Saludo Raúl,










Annie dijo...

Desgarrador!!!

Sonrío

Miguel Ángel Page dijo...

Creo que no es el mismo que el de ENTC, ¿no? Al menos aquí me pareció que me gustaba más esta distopía.

Un saludo

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Joder con la impaciencia.

Un saludo

Aldabra dijo...

¡que duro, Raúl!... sigues haciendo relatos como mazazos... duelen mucho.

biquiños,

ethan dijo...

Una ciudad ocupada por alguien de dentro o de fuera, da igual; una ciudad donde sólo quedan habitantes desesperados.
Un abrazo.

Juan Herrezuelo dijo...

La imagen de ese bosque de chimeneas humeantes evoca una pesadilla industrial hundida en un futuro sin libertades, pesadilla de la que acaso el suicida despierte a una pesadilla de asepsia cibernética hundida en otro futuro sin libertades, donde las sirenas aúllen entre las ruinas de la realidad no virtual y Julia sea un nombre y una foto en una página de contactos.

… Caray, entre lo mucho que sugieren tus relatos y lo fácilmente que pierdo la cabeza de un tiempo a esta parte, he acabado escribiendo un laberinto… (Sonrío yo también)

el viajero impresionista dijo...

Ante la duda mejor esperar, aunque a veces se quiera uno lanzar. Saludos.