jueves, 27 de noviembre de 2008

Lunes

La patrullera los había...

54 comentarios:

Idea dijo...

Raúl, una maravilla de relato, el día amaneció desnudo y sin qué taparse.

Esperanza dijo...

Vaya... ¡Como puedes ser tan bueno!!!

Me lo robaré unos días. Es genial.

Esperanza dijo...

Bueno no, esperaré a que me autorices a robarte. Me ha gustado muchísimo.

mia dijo...

ohhh

Un deleite es entrar

en la noche al

relato del alba

tremenda donde

tus ideas reinan.

Fecunda y suculenta,

misteriosa,clara

y directa,pero juegas

con la crueldad

y la ironía de

manera magistral

.♥♥♥besos♥♥♥ de vecina...

Mita dijo...

Es muy visual, me encanta.
Besos

David Condés dijo...

Querido Raúl, me ha gustado mucho.

Magnolia de Acero dijo...

La actual cotidianidad de ambos sucesos, el cayuco que llega cargado de ilusiones congeladas, y la desangelada cornamenta dentro del matrimonio... hacen que ya no nos inmutemos por ninguno de los dos.

Un abrazo fuerte, Raúl.

Juanjo dijo...

Cuando oímos así las tragedias, con el primer frío de la mañana en los pies, nuestros dramas parecen aún menos.

Anónimo dijo...

Me maravilla la naturalidad con la que enlazas temas aparentemente tan extraños entre si. Supongo que es la vida misma. No es la priemra vez que lo consigues.
Saludos.

Belén dijo...

Hay de todo tipo de cayucos y de inmigrantes, los físicos y lo emocionales...

Besicos, artista

el pasado que me espera dijo...

"el relente otoñal se convierte en la más eficaz de las mortajas"...pero que hermoso regalo la lectura de esta frase en esta mañana helada, amigo. ¡¡ Muchas gracias!!

el pasado que me espera dijo...

Otra cosa...al hilo del tema del adulterio. ¿Te imaginas una sociedad en la que unicamente estuviera bien visto tener un solo amigo? ¿No has pensado en lo absurdo de la monogamia? ¿Por qué se pueden tener varios amigos y no varios amores? La intimidad, ese espacio personal e intransferible..¿no debería ser un espacio sin otro dueño que uno mismo?

Tamaruca dijo...

Los humanos somos muy extraños; si tenemos la suerte de que no nos toque una vida complicada, nos la complicamos nosotros mismos. ¿Por qué? Y es así desde que nos expulsaron al paraíso.
Besos.

manuespada dijo...

Me ha gustado cómo conectas dos ambientes tan diferentes, es algo muy complicado, al menos es difícil que quede bien, y te sale bien.

Carmen dijo...

hoy me levanté bastante tarde... leía tu texto con el café caliente en las manos. Me metí en la historia...

PD: yo siempre quise ser Jean Seberg en Al final de la escapada :)

Marta Arrufat dijo...

Raul, Raul Raul, fantástico y muy realista!! bueno eres muy bueno, me encantas vecino... por cierto tengo que hablar contigo.

SOL dijo...

Hoy me metí en tu historia con cuerpo ..alma y cafe con leche en las manos!!! Me fascinó este relato.. y la mezcla de alguna noticia de todos los dias cruel o dolorosa con la vida cotidiana que no para a pesar de todo!!!
Besotes llenos de luz cielo!!! Me gusta este estilo.. me gustan estos realtos!! Pero eres bueno en todo.. debo reconocerlo!!!

Tesa dijo...

...esto no puede seguir así, cari

Penélope dijo...

No sé cuánto tiempo se puede ser feliz con la conciencia mala.
Creo que la mala conciencia estropea finalmente aquello que era la
felicidad. Y todo se va al carajo.
Lo que podría ser el cielo se convierte en un infierno.
Uno de los ingredientes que dan la felicidad es estar en paz con
uno mismo...
No me gustan las dobles vidas, los engaños ni las infidelidades. Y cuando
digo infidelidad no me refiero al sexo sino a la traición esa con
premeditación y alevosía.
El tipo de tu historia no me ha gustado nada. Pero sí como nos lo has contado.
Aunque es peor el drama que relatas al principio, muchísimo peor que un adorno en la testa...



Un besito


P

gorocca dijo...

Me ha gustado mucho que en el inicio del relato haya una escena y después en el relato central sea otra totalmente distinta.Qué contradicción la de ese hombre, conciencia por el tema cayucos,y a falta de ella por el tema infidelidad, muy propia del ser humano. Tocas varios temas en poco texto y eso me parece bueno, me pregunto cómo sería si desarrollaras cada uno por separado, quizás una novela corta?
Me parece que sino en tu texto va separado: si no quería llegar tarde...
Como siempre un placer volver a tu casa.
Saludos!

El Viajero Solitario dijo...

Es meritorio el paralelismo que realizas entre dos mundos tan dispares, la “equivalencia” entre dos suertes de naufragios bien distintas. Mal tratado, resulta sencillo caer en la grosería, incluso en la inmoralidad, pero el tratamiento que haces es exquisito, en mi opinión. Si bien no se puede comparar la tragedia de un naufragio con el otro, queda claro que para el náufrago no existe más naufragio que el propio, al fin y al cabo es su vida la que está en juego, y poco le importa en ese momento que haya naufragios más terribles.

Por lo demás, un relato magnífico, aunque a mí me deja la sensación de tratarse del comienzo de un relato más que del relato en sí, la caracterización y presentación de los personajes con apenas tres trazos (bravo!) para luego contar la historia -un inicio de relato excelente, todo hay que decirlo, ni un pero le pondría-.
Una impresión particular, desde luego. ¿O será que me he quedado con ganas de más?

pd.- una pequeña corrección: en el tercer párrafo, hay un sino que debería ir separado: “con lo que si no quería llegar tarde”.

Elena dijo...

A mí también me ha parecido más el inicio de un relato que una historia completa en sí. Será que nos hemos quedado con ganas de más, de mucho más...

Besos

Sinuosa dijo...

Me encantan los relatos “visuales”. Y éste lo es.

Me gustó especialmente la habilidad para colocar las pistas que mantiene alerta al lector. Como cuando dices: “… Se preparó el café con suficiencia, sabiendo en qué lugar se encontraba todo…” “…Entró en la habitación del hijo de ella, vacía esta semana por aquello de la custodia compartida…” y va y añades otro dato más “…recogió de allí su maletín, su abrigo y su bufanda”.

El personaje muy bien definido.
Una frase a destacar: “…arrebujado entre la tibieza que a veces regala la mala conciencia...”

Conclusión: muy bueno.

Y como dice Viajero, nos deja con ganas de más.

Anónimo dijo...

Sí, sí, sí. Eres un maestro dando pistas acerca de cómo son tus personajes. Pistas que están ahí, agazapadas para que el buen lector las tome.
De tu relato se desprende (creo) que el protagonista arrastra esa historia desde hace mucho tiempo, que aprovecha la ocasión cuando "ella" está sin hijo, o que sólo acude a la infidelidad a escondidas, cuando su esposa está ausente.
Dices muchas cosas en muy poco espacio, y eso es muy dificil.
Un placer leerte.

Maria

Miguel Baquero dijo...

Ni idea de la película, pero el cuento es magnífico. Muy muy bien contado."Esa hora en la que el cielo ya apunta a claro", uno lee eso y se enciende un cigarrillo: aquí viene algo bueno

Camy dijo...

Perfecto el hilo conductor del drama del cayuco para plasmar el drama diario de cada uno de nosotros. Las noticias de los "del cayuco", nos inquietan en cierta manera, pero ¡caramba, es lunes, hace frío y en nuestra propia cama tenemos nuestro verdadero problema!.
Quince minutos de tráfico y a la hora del café la inquietud, posiblemente, sea por la jugada del día anterior, del equipo preferido.
un beso

Maria Coca dijo...

Muy bueno. Me gusta cómo enlazas la noticia con el drama de los protagonistas, con sus vidas rutinarias. En cada detalle se esconde la magia del relato.

Besoss

ALMA dijo...

No se si es más triste el engaño del amor o la indiferencia ante la muerte. Creo que sin duda es peor la indiferencia. En la infidelidad se mantiene, aún equivocado o no, el corazón. En la otra, el alma se ha escondido en algún lugar del que quizás no pueda volver.

Besos xiquet, me gusta leerte.

Bárbara dijo...

Me gusta mucho el clima que creas y que hace seguir leyendo sin atreverse siquiera a respirar fuerte. Quiero saber más de esta pareja y de los que viajaban en el cayuco. Y emulando al Viajero, Yo cacé un par de gazapos: Tres de los 57 naúfragos,habían muerto congelados (se te escapó una coma entre sujeto y verbo) y debía de salir ya (sobra el "de" porque es de obligación,no de posibilidad).
Besos.

Vivian dijo...

Las miserias del mundo, las miserias en grande y en pequeño, lo cotidiano y lo lejano, que acaba convirtiéndose en rutina.
Me gustó este relato de lunes nublado por dentro y por fuera, y tu manera de aunar ambas realidades.

Un beso

P.D: Al final de la escapada… no hay nada ;) Como me gusta esa película...

alkerme dijo...

Por aquí noticias como estas nos despiertan casi todos los días de la semana. Casi siempre la pregunta es cuántos han muerto esta vez?.

Besos

Aire dijo...

Hola Raúl....

Me encantó tu relato, es suave el tránsito de un escenario a otro. Me gustó la historia, pero le falta una cosa, bueno, en realidad, me falta a mí, por estos personajes no tengo curiosidad sobre lo que harían después. Todo, por desgracia, es previsible ( es que ya sabes que tengo esa manía de saber qué les pasa, no puedo evitarlo), la muerte, la pobreza,el hambre, la verguenza y la discriminación en el primer escenario.
En el otro, un día ella le deja a él para tener una relación estable y fiable, o igual le dejan ambas mujeres a la vez, o se enamora de una tercera, o ellas se hacen amigas así por casualidad y le hacen la vida imposible, en plan comedia....
¡¡Hay quién tiene energía para llevar dos vidas!!,eso es casi lo que más me llama la atención de este tipo de vidas... y a mí, eso ...que me agota..., quiero decir, que una, ya es suficiente para tenernos entretenidos, demasiados compromisos conllevan dos vidas. ¿ no crees?.
Un beso, tres
Bona Nit
Aire

Pablo dijo...

precioso el relato, lleno de cotidianidad.
Hacia tiempo que no pasaba por aqui así que me quedaré a leerte todo lo atrasado.

Pablo dijo...

sin duda es lo mejr que has escrito.
Me gusta mucho

LO dijo...

La frialdad del personaje no proviene de la heladez de ese otroño. Estoy convencida.
(Me gustó mucho)

Con cariño. Lo.

josemoya dijo...

Un personaje gélido para una semana gélida, como dice LO. Pero me ha llamado la atención el momento de debilidad del personaje:

notó en su ánimo que la noticia del cayuco no le había dejado del todo indiferente

Dante B. dijo...

coincido con Pablo: es de lo mejor que he leído aquí.
La película, Á bout de souffle, no tiene nada que ver con la hstoria, aunque la imagen le queda muy bien. un saludo

Anónimo dijo...

Un relato fantástico. Coincido con lo que te han dicho otros muchos comentaristas, éste es de lo mejor (junto al jueves y al domingo) que te he leído.
Buen fin de semana.


Tom

Anónimo dijo...

Y el baner, como siempre, es una pasada. De una originalidad alucinante.
Besos de domingo.

María.

Blanca Vázquez dijo...

Que actual forma de decir que todos vamos, de una forma u otra, a la deriva. Dos mundos bien distintos se encuentran, y se desencuentran por la importancia de sus problemas. En todo caso, es, como de habitual, un relato estupendo, e impactante. Vas derecho al grano.

Isabel Romana dijo...

Un relato muy logrado. Deja tantos cabos sueltos como para imaginar que lo relatado es sólo unos cuantos minutos en una vida que viene de atrás y continúa fuera de nuestra vista. Precioso. Saludos cordiales.

Tormenta. dijo...

Decirte que me gustó tu post, te sonará pero es que es verdad! ahora a soñar después de leerte!.

Besos, me alegra verte de nuevo guapo!.

AdR dijo...

Empiezas de una forma, acabas de otra... y con la misma frialdad de una naufragio se levanta ese personaje y manda a dormir a su amada...

Terrible ¿no?.

Abrazos

Hank dijo...

El algunos relatos discurren dos historias a la vez y sólo se menciona una, la que se narra con palabras, mientras la otra, a menudo la que más importa, se desarrolla en un clamoroso silencio entre las líneas de la primera (perdóname el oxímoron). Si el lector lo percibe así, como lo acabo de explicar, el cuento (o lo que sea) es cuanto menos correcto y, desde luego, podemos decir que ha conseguido su objetivo (como poco su objetivo formal).
Cuando el escritor hace referencia explícita a las dos historias y la extensión no va más allá de unas pocas páginas, como pasa con los cuentos, suele suceder que una historia estorbe a la otra y en vez de complementarse anden ambas a codazos. Por regla general yo soy partidario del primer tipo.

En este texto narras explícitamente dos historias en un brevísimo espacio: los ingredientes perfectos para que el resultando sea nefando. Y sin embargo, lo bordas. Es más, incluso tengo la sensación de que a pesar de narrar dos hechos claramente diferenciados, sin ningún punto de conexión formal (claro, está el detalle de la noticia por la radio porque si no cómo), ambos se funden con tan perfecta sincronización que parece que no hay dos sino una sola historia vista desde dos perspectivas diferentes. Entiéndeme, hablo de impresiones, de las mías como lector particularísimo, nada que pueda explicar de una forma objetiva y contundente.

Sólo le encuentro un fleco al relato, algo que quizás tenga más que ver con mis escasas entendederas que con tu buen hacer. Se me atascó la lectura cuando ella pregunta a qué hora llegan su mujer y sus hijos, ¿cómo van a llegar su mujer y sus hijos a la casa de la amante (cuando, además, él se marcha)?, me pregunto. Así que tengo que desleer hasta el asunto del tren, en donde yo entendía que era él el que se iba y no su familia la que venía. Pero si venían; ¿de dónde y por qué? Aunque no deba preguntármelo, no puedo evitar hacerlo. Creo que esa llegada que pretende asemejarse a la del cayuco, es también un ligero codazo entre ambas historias. O quizás la frase del tren debería ser a la vez más sutil y clarificadora, si esa contradicción es posible.

El beso final sin promesa soporta todo el peso del relato. Muy bueno.

Un abrazo, Raúl.

entrenomadas dijo...

Impresionante!!!
Me voy a tomar un chocolate caliente con extra de azúcar para entonarme.
No te digo más.

Un beso,

M

Reyes dijo...

Hola Raúl , vengo a tu blog , y me encuentro un cuento muy interesante , me ha gustado mucho cómo lo cuentas, y además entre tus lectores hay más de un amigo /a ...
la blogosfera es un pañuelo.
Besos y enhorabuena.

Mónica dijo...

Excelente relato, Raúl. Siempre es un placer descubrir qué nueva historia relatarás en la semana.
un abrazo.

On the road dijo...

Me parece espléndido el relato y espléndido cómo enlazas los dos temas y cómo dosificas la información.

Cristian dijo...

Hola Raúl,

Disfruto mucho este blog. El cine es mi segunda sangre.

Te invito a pasar por mi café:

http://cafeylecturas.blogspot.com

Saludos

Raquel Fernández dijo...

Excelente relato. Tan humano.
Cuántas veces me veo reflejada en tus letras!
Un beso grande y que tenga un buen día.

ALMA dijo...

Y si lo pensamos bien, el protagonista de tu relato (magnífico rrelato) no es sino el reflejo de muchos, quizás de todos nosotros, como diría, como dice Roque Dalton en su poema Lunes:

......habría tenido que venir, repito,
como un desnudo incendio
hasta el reseco bosque donde me aterro sin gritar,
como un rudo torrente para la arena débil,
como aquel árbol que exige sangre de la tierra dormida,
reclamo de preñez contra la fuga,
contra la inmóvil lágrimay la potente desesperación…
Pero, tempranamente,vine como soy,
con manos desangrables,
con miedo,con amor,
con cuatro lunes cada mes.
Y creo
que de no ser por este corazón,
por este palpitante planeta musical,
ya me habría marchado a tratar de morir.Con todo,
no querría olvidarme de la risa…



Todos nos enfrentamos a un lunes, a cuatro lunes al mes, unos mejor que otros.

Besazos, esperándote esta noche, si no me duermo (me duermen)

Tänzerin dijo...

He sentido este relato demasiado cercano, no puedo ni comentarlo. Me encuentro fuera de mi rutina por temas familiares, por eso no tengo tiempo para publicar, navegar ni ninguna otra aficción mía..
Saludos

Lucho dijo...

Me impactó mucho el relato, muy bueno...

eva- lazarzamora dijo...

Sobre el comienzo de este post, tengo escrito algo, pero sobre los balseros que no logran acostar en Miami. Las famosas 90 millas que separan ambas costas.
Qué cosas, cierto? qué a veces sôlo nos importe la nimiedad del instante.
"Sigue durmiendo, corazôn".
Este texto siempre me gustô, de los que màs. Lo clavaste.