jueves, 1 de septiembre de 2011

La playa está casi desierta

(Última crónica de un verano soñado, si no vivido)
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Es en verdad una belleza racial. Con sus cabellos largos, mojados y oscuros, y su piel tan morena como si todos los soles juntos de tus treinta y pocos años la hubiesen bronceado hasta de noche.
Está sola. Viste un escueto bikini negro, con apenas un elocuente tanga, que muestra unas nalgas moldeadas con la rotundidad precisa y con el mismo tono carmelita que el resto de la piel de su cuerpo. A su cabecera, un bolso de paja, un libro de bolsillo y un envase de crema solar, que de tanto en cuanto utiliza con un delicado gesto que a mí me provoca locura.
Confieso que he elegido mi ubicación en función de la que ella ocupa. La playa está casi desierta, por lo que lo normal hubiese sido que me apartase dejándole la privacidad y el espacio que a buen seguro ha venido a buscar. Pero al verla boca a bajo, con ese contorno de curvas tan acogedoras, he disimulado alzando la mirada como si escudriñara el lugar en busca de un sitio mejor, y he acabado sin embargo instalándome a tan solo cuatro o cinco metros por detrás de ella y en diagonal a su cuerpo, por lo que éste me queda enfrente, ligeramente a mi derecha.
Luego, siento que la brisa me acaricia.
Llevo media hora incapaz de dejar de observarla; desde la planta de sus pies, a los rizos imposibles de su cabello, pasando por la cima de aquellas piernas de bronce y descansando un ratito en la suavidad de su espalda perfecta; cuando ella se percata de mí impertinencia. Al cruzar nuestras miradas he creído que iba a reprochar mi actitud, pero no lo ha hecho. En su lugar, lejos de ofenderse, esta mujer tan bella me invita a que me aproxime, haciendo un leve movimiento con la cabeza.
Y ya a su lado, puedo comprobar como de cerca su piel brilla aún más. Y que huele a mar y a verbena. Y que su pecho mediterráneo palpita tranquilo como el de una madre que amamanta a su lobezno. Así que me hundo en la verde profundidad de sus ojos y entonces la mujer me besa en los labios y en la frente, y una gota de agua salada resbala desde la punta de su cabello hasta caer en mi boca y saciarme. Después me acuesto a su lado, ella me acaricia la cabeza y, al amparo de su sabor, acabo dormido con una sonrisa infantil y benevolente.
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Cuando despierto, algo desubicado, Zac, que dormita a mis pies, alza el hocico y abre un ojo. Vigilante.
La tediosa lluvia de esta tarde ha cesado y hace un calor terrible, demasiado para el umbral de cualquier otoño. El sofá está tan empapado por mi sudor, como húmeda está la penumbra del salón de mi casa; húmeda, densa e inaguantable. La televisión marchita encendida. La película debe de haberse terminado hace ya tiempo y ahora echan uno de esos horribles programas de concursos, en los que los televidentes a veces adivinan la palabra de una inocente sopa de letras pero nunca ganan nada.

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El 23 de este mes, Elefantiasis viaja a Sevilla.

44 comentarios:

Anónimo dijo...

En fin, hubiese sido una magnífica forma de acabar el verano... Lástima. Lib.

Rosa dijo...

Por lo menos esta tarde de humedades te ha permitido un hermoso sueño...Una playa vacía y una sirena preciosa que te ofrece sus besos...No ha sido tan mala la tarde, no?

Besos desde el aire

Anónimo dijo...

Quizás en el sueño de ella, tras una noche luminosa de libertad despierte junto a él en medio de un mar de sudor.
Quizás en el sueño de ella, tras una noche luminosa de descubrimientos, sus cuerpos se fundan instintivamente en una perfecta comunión.
Quizás en el sueño de ella, más allá del sofá y del mar queden horizontes aún por explorar.

Lansky dijo...

El narrador es soberano en su relato, pero quizás, tal vez, si el que soñase fuese el de la playa y el sueño el del sofá y la tele...claro, sería otro cuento, no el tuyo.

Un saludo

39escalones dijo...

Tenía que ser un sueño, está claro...

Beatriz dijo...

Un hermoso sueño... y despertarse con el hocico de Zac, vigilante, es un tierna realidad.-

Siempre tus textos son para disfrutarlos ,leerlos y releerlos.
Como todos los de tu Elefantiasis- Un abrazo Raúl

Irreverens dijo...

Es lo que tiene la humedad ambiental... que genera sueños húmedos. ;)
Abrazos

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Por un momento pensé que habías triunfado de gordo, pero la belleza del relato compensa con creces la gran decepción del despertar.

ethan dijo...

La película debía ser "10", o quizás "James Bond contra el Dr. NO"...

Aldabra dijo...

ja ja ja... Raúl, a ti te dió mucho el sol!!

Fantástico como lo has descrito. Todos alguna vez hemos soñado ese tipo de cosas en la playa. Lástima que esos sueños no se conviertan en realidad, aunque una vez....

¡Ay, que más quisiera yo!!

Pena que se acaben estas crónicas estivales, se te dan muy bien.

biquiños.

Anónimo dijo...

Tu entrada huele a final de verano, a deseos incumplidos, a lluvia de otoño...
¡¡Fantástica!!

Pd: de nuevo a la rutina.

María.

Javier Valls Borja dijo...

Lo malo de los sueños, por muy nuestros que sean, es que los vemos como espectadores, nunca como directores, no decidimos sobre ellos; lástima porque, si el sueño es agradable ¿qué mejor que volverse a dormir y retomarlo donde lo dejamos?

A ver si con un poco de suerte hay una segunda parte y nos lo cuentas a toda esta colección de voyeurs que nos asomamos impúdicamente a tus sueños.

Maite dijo...

Me encanta la frase "la televisión marchita encendida"

roberto dijo...

Se acabó el sueño del verano. Ahora, a seguir soñando...

aina dijo...

Lo bueno que tiene los sueños es que, en ellos, la chica guapa siempre invita al acercamiento, ahí ya podías haberte dado cuenta que estabas con morfeo.

Juanjo dijo...

A mí no me salen sueños tan buenos cuando me duermo viendo la peli. ¡Dime qué canal usas!

Juan Herrezuelo dijo...

La realidad que sucede al sueño: un hocico donde antes brillaba una piel de tono piadoso y descalzo; en la pantalla, esa estafa consentida del "desde dónde dice que llama".

Josep dijo...

Sólo has equivocado el título, que debería ser:

Sueño de una noche de verano

Me has hecho soñar despierto, eso sí...

Un abrazo.

Reyes dijo...

Qué sería de nosotros sin estos sueños.
Nos vemos en Sevilla.
Hasta pronto.

lopillas dijo...

Sé que me repito, pero qué bien escribes Raúl.
No probaste a dormirte otra vez y continuar con el sueño? Una rubia pecosa quizás...ah el mundo onírico...
Besote!

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=Vz-B-GDIABo&feature=related

Belén dijo...

Si la has soñado, es que existe :)

Besicos

Anónimo dijo...

El que sueña, desea, el que desea es porque no tiene...
Yo también creo que tu veranos (como el de muchos, como el mío, por ejemplo) ha sido más soñado y deseado que vivido. Ahora sí, yo no sabría expresarlo de la forma en la que lo haces tú....escritor.

JC

Alice vio la luna... dijo...

Ummmm... las siestas de verano tienen ese no sé qué febril.

Besitos,

AdR dijo...

No me engañes, esto no es ningún sueño. Yo hago lo mismo que tú en mis playas.

Abrazos

Blanca dijo...

Lo que hace tomar el sol antes de echarse una siesta.
Cierras los ojos y siempre aparecen unos ojos verdes, una piel bronceada. Unos muslos que no son de este mundo..

Los sueños que siempre queremos que se hagan realidad.

No sigo que es peor.

Sonrisa!

Fiebre dijo...

Ya lo dijo Calderón de la Barca...

Aunque a veces, pocas pero a veces, se hacen realidad.

40añera dijo...

Killo ¿mojaste el sofá?, uff si que pasaste calor...
Un gran sueño
Te dejo el penúltimo beso a la espera de nueva entrega

Concha Huerta dijo...

Un sueño hermoso con una playa desierta. Yo también recorri las playas abandonadas de turistas pero no encontré a tu joven en bikini negro. Saludos

zayi dijo...

A mi una vez me pasó con Miguel Bosé y me desperté antes del beso, así que no te quejes...

Grandioso! ( sonrío)


Un beso.

Mixha Zizek dijo...

Me encantó ese sueño húmedo que dejaste en el sofá, un sueño de verano muy apasionado, hermoso sueño... es un relato estupendo, un beso al narrador de este sueño

techocolatecafe dijo...

"...que toda la vida es sueño, y los sueños sueños son..." dijo el maestro.Pero hay que tener fe, e ir a la playa... Nunca se sabe ;)
Besos!!!

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola!
Cosas del querer y no poder...

Saludos de J.M. Ojeda.
Que tenga buena semana.

campoazul dijo...

La verdad que hay días en que la siesta es un regalo..., lástima que haya que despertar en un sofá...

Besitos.

Miguel dijo...

Seguramente este sueño está basado en hechos reales.
Un post bien escrito y muy interesante.

Un abrazo.

La Zarzamora dijo...

Las playas ya empiezan a dejarse mecer por su abandono y ese sopor de las siestas bien hechas (como la tuya) que empiezan a difuminarse frente a un otoño ya en ciernes.
Por aquí las tormentas se suceden y ya llega esa nota de desengaño, preludio de hojarasca y paraguas.

Un abrazo, Raúl.

ÁFRICA dijo...

Sueño, realidad, estoy contenta de que ya estés por la casa y puedas soñar.

Un beso .

Miguel Baquero dijo...

Me he acordado de una canción de Santiago Auserón que habla del extraño magnetismo que tienen los cuerpos que uno no puede tocar...

abril en paris dijo...

El placer siempre descansa en una playa junto a una piel..
Después nos espera la ducha que para el calor es lo más apropiado..;-)

Ha llegado Septiempre, inevitablemente.

Saludos al despertar :-D

Recetas Cocinerito dijo...

Un blog muy interesante, saludos

Luzdeana (Diana H.) dijo...

Apagá esa tele, acariciá un poco a Zac y luego volvé al sofá y cerrá los ojos. Cuando ella te reciba del otro lado y te vuelva a besar, verás que un mal sueño pasa enseguida.
Allá va entrando el otoño, acá se aproxima la primavera. Yo, feliz de despedir el frío.
Un beso, hombre curioso de la playa.

Antonio de Castro dijo...

Jodido septiembre...

Marcos Callau dijo...

Es cierto, Raúl, en tu texto se presiente el final del verano. Un abrazo!

Celsa Muñiz dijo...

Tanta perfección sólo puede ser un sueño. Menos mal, ya me estaba chinchando tanto bellezón.
;) envidia cochina, jajajaj