jueves, 11 de agosto de 2011

Cine, cine, cine...

A estas horas la playa tiene ese mismo tono decimonónico y tristón que tenía la del Lido de "Muerte en Venecia".
A escasos cinco metros de mí, sentada en una sillita plegable, con sus rodillas juntas en un gesto pudoroso y elegante, una chica se aplica crema solar. Es rubia, de cabello rizado y hermosa. La observo furtivo detenidamente: el delicioso arco de sus clavículas, como se muerde de vez en cuando el labio inferior, ese curioso lunar que tiene en su mejilla derecha. Disfruto de su visión hasta que ella acaba sorprendiéndome. Entonces y durante unos segundos, su mirada inquisitiva y un tanto seductora, se cruza con la mía, curiosa y obscena, hasta que la vergüenza me hace firmar un renuncio y esconder la cabeza entre las hojas de un libro. Se parece a la Milady de Winter, de Lana Turner. Pienso...
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Uno de mis entretenimientos preferidos del verano, junto al de liarme a quintos con los amigos y al de darte si pudiera, mujer, mil pequeños besos en la nuca, es ver cine. Aunque sea en televisión, el cine logra las más de las veces animarme de una forma maravillosa las horas, lo que no está nada mal si uno se encuentra atrapado en una de esas perezosas fases vitales en las que cuesta horrores levantarse del sofá. Es aparecer los títulos, y al instante comienzo a habitar el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré, que cantaba Sabina. Y es que sin ir más lejos, ayer fui el joven Julien de "Adios muchachos"; me paseé después por un Paris hermoso, de cartón piedra, de la mano de la dulce Irma; y sufrí más tarde con el insomnio de De Niro en "Taxi Driver", como si fuese yo y no él el ex combatiente amargado. Pero es que el martes, bailé ligero como Gene Kelly. Lo juro. E incluso el lunes por la noche, cuando ella ya se había marchado, me sentí uno de los Jets, enamorado de una hermosa puertorriqueña en el lado oeste de la ciudad.
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Después de una semana tan física y emotiva como la anterior, en la que me alimenté de piel hasta hartarme y en la que volví a compartir sonrisas sin pararme un segundo a pensar que tan solo se trataba de un goce fugaz, desde hace un par de días vuelvo a sentirme algo marciano y un pelín solo. Y como yo soy muy de hablar de todas estas cosas y a mis amigos de siempre los tengo bastante fritos con mis miedos, esas conversaciones de barra de bar envueltas en volutas oníricas y remojadas con combinados dry de celuloide, he decidido tenerlas ahora con Lemmon, o con la hermosa Ava Gardner, con Chaplin, con cualquiera de las Leigh, con Johnn Wayne o con el viejo Brennang, por ejemplo. Porque el caso es que, desde que ella se fue, en el aire flota un algo evanescente, una sensación fofa y hueca, como de sala de cine vacía.
En septiembre, Elefantiasis viajará a Sevilla.

31 comentarios:

Anónimo dijo...

Si ver una peli en compañía es un placer, no verla lo es aún más...

lopillas dijo...

Hola Raúl! Veo en tu avatar que te has ceñido los pieses con unas botas...vente para Canarias a presentar tu libro que puedes traer chanclas!
Ponerse en la piel de otro por un rato no siempre es una grata experiencia, así que mejor que afine bien las pelis que elige, que puede terminar llorando a moco tendido.
Un saludo veraniego y un besazo.

Rosa dijo...

Como entiendo esa sensación de vestirse de personaje peliculero y pasear la vida de otro durante un ratito...Salir de ti mismo y ser otro mientras vives una película...Ainnssss!!!

Besos desde el aire

Tesa dijo...

Te recomiendo "Un cuento chino", ahora en cartelera: argentinada protagonizada por Darín.
Sonreirás, seguro.

Marcos Callau dijo...

Pura cienfilia. Somos incurables en ese mal. Abrazos.

aina dijo...

Sabía yo que esa visita no seria tan fugaz como amenazaba. Iluso. Las mujeres cuando actuamos es para dejar constancia.

40añera dijo...

Es que el cine nos da esos compañeros que nunca nos dejan que siempre nos permiten soñar con esas tras vidas, con esos otros cuerpos, con esos otros sueños...

Te esperamos por Sevilla
Besos

piensaenbrooklyn dijo...

Vuelves al cine.
Invita a palomitas.

Miguel dijo...

Cada día escribes mejor. Me ha encantado tu "encuentro" con la rubia en la playa (me la imagino frente al Voramar) y me he quedado con ganas de que ese "encuentro" fuera algo más que una fugaz mirada.

Un abrazo.

Bella dijo...

Ohsíii yo tambien vi esas películas!!es maravilloso que al fin exista una cadena así!!siempre te saca una sonrisa ya sea de curiosidad, de melancolía o de ilusion!!
Besos, Bella

David C. dijo...

yo también hubiera querido ver a esa rubia.

zayi dijo...

Esa sensación hueca, en mi lenguaje, se define como amor...

He visto las pelis, no soy de cine, soy más de leer, pero hay películas que se quedan en el alma para siempre.

Un besito.

Uno dijo...

Me da la impresión de que la playa te hace pensar mas de la cuenta como a mi. Ve tierra adentro.

un abrazo

Gabriela Amorós dijo...

Me ha encantado este texto. La piel siempre es inspiración y lugar donde perderse... hasta que se aleja y entonces pasa como bien dices.

También me acordé de tí.

Te beso.

Mixha Zizek dijo...

Raúl

Que buenas pelis, dejas en tu entrada,
como me encantaría estar en Sevilla para ver tu libro,

Al igual que Gabriela percibí tus palabras a flor de piel, me gusta esta entrada mucho, besos

HellForger a.k.a Andrés dijo...

¡Qué rara se siente una sala de cine vacía, en la que el único espectador eres tu mismo!.

Ciertamente también me gusta el cine y los libros por uno de los motivos expresados en el relato: me pongo en el lugar del protagonista, por ello he vivido ya muchas vidas.

Tu relato es excelente: tranquilo y evocador.

Saludos.

campoazul dijo...

Me está gustando que disfrutes de la playa, porque será cosa de la rubia o del sol, pero has escrito un texto muy ameno unido a las buenas películas de cine, vistas en el sofá.

Besitos.

Blanca dijo...

Me he sentido aludida en todas las pelis que has visto, además, creo que vemos el mismo canal y a la misma hora.
Lo que no hemos compartido son las penas en ninguna barra y no sé si sentirlo o alegrarme por un abrazo y una sonrisa que sí pude sentir.

Besos, querido.

Anónimo dijo...

Lástima que esta entrada se haya publicado en temporada estival, porque es preciosa y tus lectores, con sus conexiones cerradas por vacaciones, se la están perdiendo. Lib.

AdR dijo...

Yo soy uno de los que se untan crema y se restriegan las clavículas, si puedo acudir en septiembre a Sevilla con mi ejemplar de Elefantiasis... va a quedar un poco mal que me beses la nuca. Aparte que no soy como la rubita, no.

Abrazos

Betuel Mercado dijo...

cuanta coincidencia; dicen que de la melancolía también se disfruta si proviene de alguna felicidad.
Como siempre disfrutando de lo que escribe, saludos!

Elèna Casero dijo...

El otro día me acordé de ti al escuchar en los PROMS de Londres todo un programa de música de cine. Un homenaje a Hermann. Fue una maravilla.

Un beso

Juanjo dijo...

En los descansos de un Zhivago tan lleno de silencios, te leo, todavía inquietos los riñones, sabedor de que conservas toda la vista para más pelis.

Y me alegro, aunque dé pereza hasta alegrarse.

Josep dijo...

Vigila lo que haces, Raúl, amigo, no vaya a ser que Ava te responda a tus cuitas y acabe apareciendo Allen a reclamar derechos de autor.

Un abrazo.

Luzdeana (Diana H.) dijo...

Acá sumo mi alma para espantar la sordidez de esa sala vacía. Vamos, que al parecer si se termina la película te basta con ir a la playa para que tus ojos lo pasen bastante bien.
Un beso, querido Raúl :)

Belén dijo...

Hay semanas que van bien y otras que son invisibles a los ojos...;)

Besicos

Juan Herrezuelo dijo...

Ese lunar que casi fue la perdición de un D´Artagnan sin lluvia bajo la que bailar ni Nueva York en el que pasar un día lo llevo yo clavado en mi alma de celuloide…

Aldabra dijo...

me apunto a tu charla con Lemmon, ¿hace un trío?

biquiños,

Javier Valls Borja dijo...

Mujerófilo, cervezófilo, pequeñobesonucófilo, cinéfilo... lo tuyo es puro vicio.

muchacha en la ventana dijo...

Y lo que se disfruta charlando Ava, Humprey o De Niro. Espero claro que tu sofá sea cómodo.

saludosss desde mi ventana

senses and nonsenses dijo...

más cine, por favor...

para mí siempre fue el mejor refugio.
lo mismo para ahuyentar la melancolía que para regodearme en ella, me dio algunas respuestas, ..y me ayudó a hacerme otras preguntas.
la Davis, la Stanwyck, Cary Grant y la Hepburn, y Gary Cooper, que están en los cielos fueron mis mejores cómplices.

un abrazo.